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Cuándo “matar” tu MVP: saber cuándo pivotar, reconstruir o apostar más



Team meeting

Todo fundador se enfrenta tarde o temprano a un momento silencioso pero decisivo: ese punto en el que el producto al que has dedicado meses deja de avanzar. Los datos se estancan. Los usuarios no se quedan. La hoja de ruta se siente más reactiva que inspiradora. Sigues empujando, pero el progreso se convierte en simple movimiento, sin dirección. 


Y entonces aparece la pregunta más difícil: ¿ha llegado el momento de iterar de verdad? 


En Nomu Labs vemos este cruce de caminos constantemente. Un MVP se crea para aprender rápido, no para ser perfecto. Pero hay una línea muy fina entre seguir puliendo tu producto y aferrarte a una versión que ya no te enseña nada nuevo. El objetivo no es abandonar lo que has construido, sino reconocer cuándo hay que reformularlo para que pueda seguir evolucionando. . 


La diferencia entre iterar y dar vueltas en círculo  

Iterar no significa lanzar más funciones; significa aprender más deprisa. Un MVP sano te devuelve aprendizajes en cada ciclo. Uno estancado solo te mantiene ocupado. 


Lo notas cuando el comportamiento de los usuarios deja de cambiar por mucho que ajustes cosas. Pruebas nuevos flujos de onboarding, retocas los precios, simplificas el registro… pero la activación apenas se mueve. Después de varios intentos, solo una pequeña parte de los usuarios llega a ese primer momento de valor real. 


También se nota en el tipo de feedback. Cuando la gente empieza a describir tu producto como “útil” pero no “imprescindible”, o te dicen que no lo echarían de menos si desapareciera, el problema no es de funcionalidades: es de encaje. Si desapareces y nadie se queja, no es cuestión de características, sino de relevancia. 


Y luego está el precio. Si todos disfrutan del demo pero dudan en pagar, no es un problema de coste: es de prioridad. Cuando hay verdadero encaje producto-mercado, se nota una especie de gravedad: la gente se acerca sola, no tienes que empujarla. 


El momento de ser honestos 

Esta es la parte que muchos fundadores evitan. Matar o replantear un MVP puede sonar a fracaso, pero no lo es. Es el siguiente paso lógico en el proceso de aprendizaje. 


La pregunta no es “¿debemos seguir con este producto?”, sino “¿esta versión sigue ayudándonos a aprender lo correcto?” 


A veces la respuesta es sí: basta con eliminar una fricción o reconstruir una parte del stack que te está frenando. Pero otras veces, todo lo que has aprendido apunta hacia otra dirección: un público más concreto, un caso de uso más doloroso, una propuesta de valor más clara. 


Ahí es cuando pasas de iterar a iterar de verdad: mantienes los aprendizajes, pero reconstruyes el vehículo. 

 


El momento de decidir 

Las empresas más sanas no se aferran a lo que funcionó en el pasado. Conservan sus cimientos, el código, los usuarios, la marca, pero son implacables a la hora de evolucionar la lógica de su producto. 


Un buen MVP es aquel que sigue enseñándote cosas nuevas. En el instante en que deja de hacerlo, el problema ya no es técnico, es estratégico. 


En Nomu Labs, ayudamos a los fundadores a hacer esa transición con intención. A construir MVPs que crecen, se transforman y se adaptan sin perder la velocidad que les dio vida. 

Porque saber cuándo “matar” tu MVP no va de ponerle fin a algo,  sino de darle espacio a su siguiente versión para que respire y crezca. 

 

 
 
 

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