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#84 Adrián Escabias, cómo pasé de empleado a inversor en +50 startups


Antes de invertir en startups, Adrián Escabias pasó casi una década trabajando en grandes corporaciones como Danone, Nestlé o Mahou San Miguel. Desde dentro vio la estructura, la estabilidad y los límites del mundo corporativo… pero también cómo sus compañeros empezaban a lanzarse a emprender.

Ese “bichito” del emprendimiento lo llevó a fundar Padelator, una marca que fabrica palas de pádel artesanales y organiza eventos deportivos. Su éxito fue la confirmación de que podía construir algo desde cero, aunque no todo fue sencillo: antes y después de Padelator vinieron otros proyectos que no sobrevivieron al paso del tiempo, como una plataforma de subastas o un servicio de car sharing que el COVID obligó a cerrar.


Aprendizajes del fracaso: del juicio entre socios a la resiliencia

Escabias reconoce que los proyectos que no salieron bien fueron su escuela real. Desde conflictos entre socios hasta juicios y cierres forzados, cada experiencia le dio perspectiva sobre el valor del equipo fundador y la importancia de elegir bien con quién emprender.

Su paso por Eurofunding, donde trabajó en financiación pública y privada, marcó el inicio de su siguiente etapa: ayudar a otros emprendedores a levantar capital y conectarles con inversores. Así nació La Delta Adventures, una comunidad de business angels que empezó entre cervezas en una terraza y terminó coinvirtiendo en startups que han pasado por Y Combinator, como Hadok o Thirty.


Ático Lab: comunidad, inversión y apoyo al ecosistema emprendedor

Hoy Adrián lidera la parte de inversión en Ático Lab, la división de innovación del grupo Ático, conocido por sus espacios de coworking y coliving en Barcelona, Madrid y Valencia. Desde allí, impulsa iniciativas como:

  • Funding Place: plataforma de coinversión abierta para proyectos en los que participa Ático.

  • Founders Place: su propio podcast, donde comparte aprendizajes y visibiliza a otros fundadores.

  • Eventos semanales en los distintos espacios de Ático para fortalecer el ecosistema emprendedor local.

Según Adrián, el éxito del grupo radica en esa visión colectiva: un entorno donde los fundadores colaboran, se recomiendan y se apoyan sin ego.


Cómo invierte: personas antes que proyectos

Su criterio como inversor parte de una máxima clara: no invierte en nadie con quien no se tomaría un café largo. Evalúa el ego, la motivación y la historia personal del fundador antes incluso de mirar el pitch deck. Prefiere emprendedores que buscan construir negocios sostenibles y generar valor real, más que los que solo aspiran a salir en portadas.

También valora enormemente el “skin in the game”: fundadores que ponen su propio dinero, asumen riesgo y demuestran compromiso. En sus palabras:

“Si tú has puesto tus ahorros y te has endeudado, no vas a dejar caer la empresa. Vas a pelear cada cliente”.

Los errores más comunes al levantar inversión

Durante la conversación con Juanma Sáez, Adrián comparte varios red flags que detecta en los fundadores primerizos:

  • No saber cuánto dinero necesitan ni para qué lo usarán.

  • Inflar valoraciones sin tener producto validado.

  • Levantar rondas sin tener métricas ni clientes reales.

  • Imitar modelos sin estudiar por qué fallaron otros similares.


Para él, la mejor inversión que puede hacer un emprendedor es aprender a validar antes de pedir capital. Como defiende el libro Lean Startup, primero hay que comprobar que existe mercado y clientes dispuestos a pagar.


La mentalidad del founder: disciplina, ego y autoconocimiento

Más allá de los números, Adrián insiste en la importancia de conocerse a uno mismo y cuidar la salud mental. Practica deporte, meditación y recomienda visualizarse en el futuro como forma de tomar decisiones conscientes.

“Cierra los ojos y pregúntate: cuando tenga 80 años, ¿estaré orgulloso de lo que estoy haciendo hoy?”

También habla del ego en el emprendimiento: diferenciar entre construir una empresa para salir en revistas y hacerlo para crear impacto y riqueza sostenible.


CoFounder Match: conectar fundadores desde la experiencia

Su último proyecto, CoFounder Match, nació casi por casualidad tras una conversación en un vuelo cancelado. Es una plataforma para que emprendedores encuentren cofundadores de manera orgánica y sencilla, al estilo MVP lean. La validó con una waiting list de 60 personas interesadas antes de desarrollar el producto, y la construye junto a un programador que conoció en ese mismo viaje.

Una vez más, demuestra su visión práctica: probar, iterar y aprender rápido, sin presión ni perfeccionismo.


Cómo ha cambiado el ecosistema startup español

Escabias recuerda cómo en los años de Glovo o Colvin el foco estaba en el crecimiento a toda costa. Hoy el panorama ha madurado: los inversores buscan rentabilidad y fundadores capaces de demostrar tracción real.La IA es la nueva frontera, dice, pero todavía queda mucho por probar: “Hay más wrappers que proyectos con IA real”.


Claves y reflexiones finales

  • El emprendimiento no es para todos: hay que saber convivir con la escasez.

  • Los fundadores deben cobrar un salario digno, aunque modesto, para mantener el foco.

  • La validación y el contacto humano siguen siendo el mejor termómetro de un proyecto.

  • Y sobre todo: “Si aquí no hay dinero, vete donde lo haya. Las startups no mueren por falta de ideas, mueren por falta de caja.”

Conecta con Adrián Escabias: LinkedInProyectos mencionados: Padelator | Ático Lab | Funding Place

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